En medio del debate por la prohibición del porte de armas de fuego, el superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada, Luis Felipe Murgueitio, planteó un nuevo capítulo: la “racionalización” en la tenencia de armas de fuego en el sector de la seguridad privada. Aseguró que eso es menos peligroso tanto para el vigilante como para la comunidad.
¿Qué es más seguro: vigilantes armados o sin armas?
Preferimos hombres bien comunicados con la Policía a vigilantes con armas, y esto es especialmente válido en las porterías de los edificios residenciales y en los centros comerciales, para citar solo dos ejemplos. Consideramos que se debe empezar a racionalizar el uso de las armas. Sin embargo, se deben mantener para esquemas con escoltas y para transporte de valores por los riesgos y amenazas que corren los bienes o las personas tuteladas con este servicio.
Ante los índices de hurto y de delincuencia, ¿no es más seguro un vigilante armado?
Precisamente ahí está el punto de la discusión. ¿Qué le sirve más a una persona a la que están hurtando: un vigilante que se crea ‘Rambo’ o uno que llame rápido a la Policía y que esta llegue pronto? Acá hay un problema de cultura del usuario, que cree que está más seguro con un arma sin que eso signifique que realmente lo esté. Son los usuarios los que terminan pidiendo que los vigilantes estén armados.
¿La Supervigilancia ha detectado mal uso de armas por parte de vigilantes?
Va a sonar paradójico lo que voy a decir, pero me da toda la razón desde un punto distinto y no desde el restrictivo. En Colombia hay 150 mil vigilantes con permisos para usar armas, de los 198 mil que hay en total. Según el Departamento de Control y Comercio de Armas, existen 43 mil en manos de la vigilancia privada. Los eventos en los que se ha reportado uso o un hecho relacionado con estas son de 0,093 por ciento, que se traduce en 23 casos desde el 2007. Eso tiene dos lecturas: que los vigilantes están tan bien entrenados que nunca usan un arma en una situación de peligro, o que esta no sirve para nada, ni siquiera para ser usada.
¿Y usted qué cree?
Si no se usa es porque no sirve. ¿Para qué sometemos a los vigilantes, a los empresarios y a la ciudadanía a que estos señores tengan armas si no son utilizadas ni funcionan como un elemento real de vigilancia privada?
¿Esta posición hace parte de un proyecto?
Queremos proponer para discusión que se comience a desestimular el uso de armas en la vigilancia privada a través de concientizar al cliente de que un vigilante con arma no es la solución para sus problemas, que hay otros elementos de seguridad más efectivos, como las armas no letales, que son igual de disuasivas y que sirven para cambiar la relación de fuerza sin hacer daño a la persona o a la amenaza que podría cernirse sobre un vigilante.
¿Qué tipos de armas no letales?
De gases pimienta, pistolas de goma o pistolas que disparan redes que permiten desarmar la amenaza hasta tanto la autoridad pública llegue a hacerse cargo del caso, que es como debe funcionar un esquema de seguridad privada de manera preventiva, con mucha coordinación con la Policía Nacional.
¿Ya se inició un trabajo específico sobre este tema?
La Superintendencia iniciará un trabajo para determinar los factores favorables de desestimular el uso de armas de fuego y tomar las decisiones sobre cuáles son las herramientas regulatorias que se deben tener en cuenta.
Andevip: ‘Hay que analizar aplicación’
La Asociación de Entidades de Seguridad Privada (Andevip) señaló que el tema ya se ha empezado a analizar, pero que aún hay factores que se deben estudiar. “No se puede aplicar una medida indiscriminadamente”, sino que se debe analizar cada servicio. Así lo indicó el coronel Juan Luis Gutiérrez, director ejecutivo de Andevip, y agregó que las armas en el sector privado “obedecen a una necesidad de garantizar la seguridad con respecto a la amenaza del entorno”. Explicó que no es lo mismo el servicio en un edificio que en un banco. Señaló, además, que existe un vacío jurídico en la definición de armas no letales que se debe resolver.




