En esta época de fin de año es muy normal que las familias salgan a vacaciones o hagan desplazamientos como grupo familiar a centros comerciales o sitios bastante concurridos donde, si no se tienen en cuenta ciertas recomendaciones de seguridad, se pueden tornar situaciones agradables y de sano compartir, en situaciones de con algún riesgo.

Es por esto que la Policía Nacional ha emitido una serie de recomendaciones con la finalidad que las personas tomen conciencia sobre las amenazas y su materialización repentina, en cualquier tipo de escenario, y esto se constituye en el primer factor para contrarrestar la acción del violento, pues el victimario considera que su incursión sorpresiva es la mejor estrategia para lograr su objetivo.

Las principales recomendaciones serían:

Su familia debe atender las recomendaciones y generar conciencia sobre la preservación de su propia seguridad, ellos también son vulnerables a los posibles ataques de los grupos generadores de violencia.

Recuerde permanentemente que su tranquilidad y la de su familia dependen de lo que usted y sus familiares digan, hagan o dejen de hacer.

Maneje un entorno de confianza que le permita conocer el paradero y actividades de su familia en todo momento.

Estimule la preocupación mutua por los aspectos de seguridad, para que los miembros de la familia participen en este esfuerzo.

Insista a su familia sobre la importancia que requiere el observar y mejorar las medidas de seguridad, en especial, el grado de confiabilidad de las personas que lo rodean a usted y a su familia.

Establezca un “código” personal de comunicación intrafamiliar que les permita tratar asuntos privados a través de líneas telefónicas o en lugares públicos, de tal manera que dificulte que terceras personas entiendan de qué se trata.

Mantenga la reserva sobre sus desplazamientos e itinerarios. Advierta a su familia de la necesidad de abstenerse de dar información privada, direcciones, números telefónicos, cuentas de correo electrónico, horarios, sitios que frecuentan y viajes.

Nunca permita el acceso a su residencia a personas extrañas, encuestadores, funcionarios de empresas de servicios públicos u organismos de seguridad, sin antes establecer su plena identidad.

Tome sus precauciones cuando un desconocido toque a su puerta con el pretexto de hacer una encuesta, entregar una encomienda, hacer un domicilio o llegue personal de servicio que no ha solicitado.

Mantenga en buen estadio de funcionamiento los sistemas de alarmas, citófono, circuito cerrado de televisión, botones de pánico, detectores de movimiento y demás dispositivos electrónicos de seguridad de su hogar y lugares de descanso.

En puntos estratégicos de la residencia debe haber excelente iluminación, así como exigir que los encargados de la vigilancia privada realicen los protocolos establecidos y plasmados en el contrato de prestación de servicios, en especial, los accesos vehiculares y peatonales, para los que siempre debe existir autorización.

Controle y restrinja el acceso a las llaves de su hogar y evite indicar su ausencia por medio de notas en las puertas. Refuerce las zonas de ingreso a su domicilio. Verifique que se encuentran en buenas condiciones marcos y puertas, estas últimas con chapas y cerraduras resistentes. Si las bisagras dan al exterior, cambie el sistema. Refuerce ventanas exteriores, la puerta de acceso directo a la vivienda debe ser sólida, con cerraduras fuertes y confiables, dotada con visor angular que facilite la observación al exterior.

Tenga cuidado con los arbustos, cercos vivos y/o plantas descuidadas por crecimiento, ya que impiden la visibilidad y pueden servir de refugio para los delincuentes.

Conozca y establezca la plena confiabilidad del personal de seguridad, vigilancia privada y servicio doméstico; mantenga comunicación fluida y permanente (sin revelar información privilegiada) que le permita advertir cambios en el comportamiento o situaciones inusuales. Nunca debe dar empleo a nadie  sin verificar los datos de la hoja de vida.

Esté atento a cualquier elemento sospechoso en su cuadra: carros, motos de alto cilindraje sin placas o vidrios polarizados, o personas desconocidas que merodeen por el lugar.

Los vigilantes porteros no deben suministrar información sobre su trabajo, horario de entrada o salida, número telefónico o cualquier otro dato que les soliciten. Tampoco los nombres de los colegios y los horarios de sus hijos.

Coordine con el administrador del conjunto residencial para que los cambios de porteros y vigilantes sean comunicados previamente. Esto evitará sorpresas. Si es preciso, solicite que sean empleados permanentes.

Sea amable con el vigilante, pero no permisivo, este empleado, que pasa muchas horas observando, puede ser de gran eficacia en favor o en contra de su seguridad.

Siguiendo estas recomendaciones muy seguramente su ambiente familiar será más seguro.

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